Título: Luis Miguel nos hizo redescubrir el culebrón romántico
Autor: Ayelén
Fuente: Mundo TKM
Lugar y fecha: Argentina, 16 julio 2018
Link: https://www.mundotkm.com/cineseries/2018/07/16/luis-miguel-nos-hizo-redescubrir-el-culebron-romantico/
CINE Y SERIES16.07.2018
Luis Miguel nos hizo redescubrir el culebrón romántico
El fanatismo argentino por la serie que refleja la vida de uno de los artistas latinos más importantes de las últimas décadas.Ayelén Oliva | Mundo TKM | Buenos Aires, 16 julio 2018
Empieza la cuenta regresiva. Unas trescientas personas, la mayoría mujeres menores de treinta, cuentan de atrás para adelante a los gritos, hasta que se aparece la imagen de Luis Miguel proyectada en las pantallas gigantes del centro cultural Matienzo, en Palermo. Falta una hora para la medianoche, momento exacto en que lanzan el último episodio de la primera temporada de la serie del momento. En la primera escena, el cantante mexicano avanza a cámara en silencio, a paso firme, con la frente en alto, la mirada ruda, el jopo desafiante. En la segunda, aparece la imagen del actor argentino César Bordón, representando a su mánager, el empresario argentino Hugo López. Le dice al cantante que su gira por Sudamérica se vendió en dos días, que su disco Romance estalló en ventas. “¡Es el mayor éxito de tu carrera, boludo!”. Sobre el boludo, la audiencia circunstancial vuelve a romper en gritos de exaltación, se escuchan algunos aplausos mezclados con risas, se cruzan las miradas cómplices en los grupos de amigos y amigas.
La serie presentada por Netflix, basada la única biografía autorizada del cantante mexicano, estrenó este domingo a la once de la noche su último episodio. En distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires, muchos se organizaron para compartirla en pantallas gigantes, un evento al que algunos ya apodaron “la Luismi Fest”.
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Zabo, periodista y organizador de uno de estos encuentros, cuenta que surgió pensando en cómo verla con amigos hasta que derivó en algo más grande que desbordó todas las expectativas. “Es una serie que me sorprendió. Mi generación vivió el comienzo del ocaso de las novelas románticas, de la época dorada de la televisión, hasta este punto que solemos consumir muchas series serias. Creo que necesitábamos esto: un villano malísimo, una heroína perfecta, un protagonista tonto pero querible. Y en el medio de eso saber que es una historia real. Pienso que como millennials necesitábamos nuestra dosis de culebrón.”
La serie tiene de particular que cruzó generaciones y perfiles entre sus espectadores. En algunos casos, se trata de espectadores que llegan interpelados por admiración al mexicano como le pasó a Inés Scigliano, de 43 años, sentada en la primera fila, que se define como fan del cantante. Cuenta que fue a más de cincuenta shows en Argentina, que participó del club de fans Toda la vida por ti y que por primera vez pisó la plataforma online de películas para ver a Diego Boneta interpretando a Luis Miguel. “Nunca había entrado, no tenía la aplicación, cuando me enteré que la iban a dar, me la descargué en el teléfono. Es lo único que vi en Netflix.”
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El caso de Inés es de la excepción que confirma la regla. En promedio, el perfil de la audiencia es de chicas en edad universitaria, clase media, cancheras, con el pañuelo verde atado a la mochila, que tal vez no conozcan más que la lista de sus grandes éxitos. “¿Hay alguien menor de 20 años en la sala?”, pregunta Zabo a los gritos. Una chica de rulos levanta tímida la mano, es la única. “Por favor, retírate. Andá a disfrutar de tu vida”, la apura irónico. Cecilia Suarez, de 35 años, sentada en el piso espera el comienzo y cuenta que la agarró en los últimos meses de embarazo, haciendo reposo en su cama, ya no sabía que hacer y empezó a verla. Podía ser esa como cualquier otra.
Pero, ¿cómo llega esta serie, hija del tradicional culebrón latinoamericano, a ser tan aceptada entre los chicos y chicas que recién estaban naciendo en la década del noventa, que crecieron con otros consumos culturales y con una idea menos romántica del amor? ¿Existe una especie de consumo irónico acorde a un producto kitsch? “Creo que el consumo irónico fue el gancho, después nos quedamos por otras cosas. Más que era una joda y quedó, sería era una joda y resultó bueno”, dice Fiorella Sargenti, periodista especializada en cine y series. “La serie es un híbrido entre distintos formatos que termina por funcionar. Combina un formato dramático narrativo, más clásico, asociado al pasado, como la telenovela, junto al que es norma por estos días, las series.”
Lo cierto es que un producto comercial terminó por generar un efecto cultural ente los más jóvenes. Las remeras con la cara de Luisito Rey, el padre villano del cantante, con orejas del ratón Mickey o su cara con un simple “te odio Luisito Rey”. Andrea Sancha, 33 años, cuenta que no sigue todos los pasos del Luismi pero que la ve más como una nostalgia de su adolescencia cuando cantaba sus canciones o las de Shakira. El retorno de lo clásico parece haber vuelto convertido en ironía.
REMERAS
Según Fiorella, “la serie tiene el gustito de la nostalgia reciente, pero con mirada de hoy. Los ochenta y noventa todavía se sienten como el patio de atrás, medio ese en el que escondemos todo y ahora lo redescubrimos, así que por ahí pega la época y fascinación. Es un guiso en el que todo quedó bien. Eso la convirtió en lo que hoy se conoce como event TV”.
El modo de consumo de la serie también rompió el molde on demand de esta generación. Esta serie consiguió que aquellos que la siguen se sentaran a verla en simultaneo, casi como la tele en vivo, como la novela diaria de la noche en el canal de aire. Logró agrupar a los espectadores de carne y hueso en un mismo espacio físico. El espectáculo se presenta entonces como una relación social entre personas mediatizada a través de las imágenes, como una práctica social efectiva.
La escritora y poeta Silvina Giaganti, confundida entre el público, dice “todos hablamos de que Netflix nos recluyó. Bueno, evidentemente no es así. Fuimos un montón los que nos juntamos para ir a ver el desenlace de una historia básica, y por básica no digo elemental o precaria: digo de base, que sienta las bases de todo relato”.
El hashtag #LuisMiguelLaSerie fue tendencia en Twitter Argentina, la imagen del auténtico cantante con el actor que lo protagoniza llenó las cuentas de Instagram, los grupos de WhatsApp se inundaron de mensajes. Cecilia Suarez, 35 años, cuenta que si busca la palabra Luismi en el chat con su marido la aplicación le devuelve 17 resultados.
Mientras Cecilia cuenta su historia, un varón flaquito, desgarbado, que no llega a los treinta, recita sobre el escenario las letras de los temas ante el micrófono, como si se tratara de una sala de espera. Un juego de preguntas y respuestas sobre la serie, una banda que toca los temas, un imitador del cantante que cuando agarra el micrófono confunde a cualquiera.
Laura López, de 33 años, cuenta que llega a ese evento por Facebook y a la serie por su fanatismo por Luismi. “Lo fui a ver varias veces, lo sigo. De hecho, cuando me enteré que iba a salir la serie, le mandaba a mis amigas los días que faltaban para su estreno”. Su prima Giselle la acompaña pero se tuvo que bancar que su novio la definiera como “panqueque”, porque en este River-Boca de cantantes románticos, pertenece al clan Ricky Martin.
FOTO ANNA FAVELLA
En la ficción, Marcela Basteri, la madre del Luis Miguel, cumple un papel fundamental. Las escenas de maltrato permanente de su marido, la desaparición, la sospecha de femicidio desde el minuto cero también resultaron un componente crítico acorde a este clima de época. “Marcela pasa a ser un símbolo de un tipo de esposa y mujer que esa generación empezó a rechazar y recién hoy esta realmente en retroceso”, dice Fiorella.
La respiración se detiene en el momento en que vemos a Marcela volviendo a la casa de Luisito Rey. En la sala el público estalla, le gritan a la pantalla que no, que se vaya, que no es por ahí, como si pudieran alertarla. “Tal vez en otra época, Luisito Rey podría haber sido reflejado como un vivo, como un campeón y Marcela como una tarada. En este caso no. La serie refleja lo que es vivir al lado de un tipo violento, manipulador, completamente abusivo”, sostiene Zabo.
Silvina piensa que es una serie feminista, “no sólo porque muestra una cultura machista exacerbada en el personaje de Luisito Rey que le destina los peores tratos a su mujer, Marcela, controlándola, impidiéndole trabajar, alejándola de su hijo al que explota comercialmente, engañándola y poniéndola en riesgo, sino que también es una mirada de género, porque se ve la explotación comercial de niños y como en las “grandes decisiones” no participan las mujeres. Por “grandes decisiones” me refiero al dinero y los negocios”.
Llega la escena final de esta primera temporada, visceral y fatal, como una novela más de la tele de aire. El villano perfecto se va a la tumba con su secreto. El final de esta primera temporada queda abierto. Tan abierto que molesta. De vuelta la placa negra, las letras blancas que recuerda que algo de cierto tiene todo eso. Un hilo de esperanza para la siguiente. Los espectadores abandonan la sala con un sonrisa de que algo se movió adentro.
FOTO DIEGO BONETA