Luis Miguel nos hizo redescubrir el culebrón romántico | Mundo TKM (Buenos Aires, 16 julio 2018)



Título: Luis Miguel nos hizo redescubrir el culebrón romántico
Autor: Ayelén 
Fuente: Mundo TKM
Lugar y fechaArgentina, 16 julio 2018
Linkhttps://www.mundotkm.com/cineseries/2018/07/16/luis-miguel-nos-hizo-redescubrir-el-culebron-romantico/





CINE Y SERIES16.07.2018
Luis Miguel nos hizo redescubrir el culebrón romántico
El fanatismo argentino por la serie que refleja la vida de uno de los artistas latinos más importantes de las últimas décadas.
Ayelén Oliva | Mundo TKM | Buenos Aires, 16 julio 2018 


Empieza la cuenta regresiva. Unas trescientas personas, la mayoría mujeres menores de treinta, cuentan de atrás para adelante a los gritos, hasta que se aparece la imagen de Luis Miguel proyectada en las pantallas gigantes del centro cultural Matienzo, en Palermo. Falta una hora para la medianoche, momento exacto en que lanzan el último episodio de la primera temporada de la serie del momento. En la primera escena, el cantante mexicano avanza a cámara en silencio, a paso firme, con la frente en alto, la mirada ruda, el jopo desafiante. En la segunda, aparece la imagen del actor argentino César Bordón, representando a su mánager, el empresario argentino Hugo López. Le dice al cantante que su gira por Sudamérica se vendió en dos días, que su disco Romance estalló en ventas. “¡Es el mayor éxito de tu carrera, boludo!”. Sobre el boludo, la audiencia circunstancial vuelve a romper en gritos de exaltación, se escuchan algunos aplausos mezclados con risas, se cruzan las miradas cómplices en los grupos de amigos y amigas.

La serie presentada por Netflix, basada la única biografía autorizada del cantante mexicano, estrenó este domingo a la once de la noche su último episodio. En distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires, muchos se organizaron para compartirla en pantallas gigantes, un evento al que algunos ya apodaron “la Luismi Fest”.

VIDEO

Zabo, periodista y organizador de uno de estos encuentros, cuenta que surgió pensando en cómo verla con amigos hasta que derivó en algo más grande que desbordó todas las expectativas. “Es una serie que me sorprendió. Mi generación vivió el comienzo del ocaso de las novelas románticas, de la época dorada de la televisión, hasta este punto que solemos consumir muchas series serias. Creo que necesitábamos esto: un villano malísimo, una heroína perfecta, un protagonista tonto pero querible. Y en el medio de eso saber que es una historia real. Pienso que como millennials necesitábamos nuestra dosis de culebrón.”

La serie tiene de particular que cruzó generaciones y perfiles entre sus espectadores. En algunos casos, se trata de espectadores que llegan interpelados por admiración al mexicano como le pasó a Inés Scigliano, de 43 años, sentada en la primera fila, que se define como fan del cantante. Cuenta que fue a más de cincuenta shows en Argentina, que participó del club de fans Toda la vida por ti y que por primera vez pisó la plataforma online de películas para ver a Diego Boneta interpretando a Luis Miguel. “Nunca había entrado, no tenía la aplicación, cuando me enteré que la iban a dar, me la descargué en el teléfono. Es lo único que vi en Netflix.”

FOTO

El caso de Inés es de la excepción que confirma la regla. En promedio, el perfil de la audiencia es de chicas en edad universitaria, clase media, cancheras, con el pañuelo verde atado a la mochila, que tal vez no conozcan más que la lista de sus grandes éxitos. “¿Hay alguien menor de 20 años en la sala?”, pregunta Zabo a los gritos. Una chica de rulos levanta tímida la mano, es la única. “Por favor, retírate. Andá a disfrutar de tu vida”, la apura irónico. Cecilia Suarez, de 35 años, sentada en el piso espera el comienzo y cuenta que la agarró en los últimos meses de embarazo, haciendo reposo en su cama, ya no sabía que hacer y empezó a verla. Podía ser esa como cualquier otra.

Pero, ¿cómo llega esta serie, hija del tradicional culebrón latinoamericano, a ser tan aceptada entre los chicos y chicas que recién estaban naciendo en la década del noventa, que crecieron con otros consumos culturales y con una idea menos romántica del amor? ¿Existe una especie de consumo irónico acorde a un producto kitsch? “Creo que el consumo irónico fue el gancho, después nos quedamos por otras cosas. Más que era una joda y quedó, sería era una joda y resultó bueno”, dice Fiorella Sargenti, periodista especializada en cine y series. “La serie es un híbrido entre distintos formatos que termina por funcionar. Combina un formato dramático narrativo, más clásico, asociado al pasado, como la telenovela, junto al que es norma por estos días, las series.”

Lo cierto es que un producto comercial terminó por generar un efecto cultural ente los más jóvenes. Las remeras con la cara de Luisito Rey, el padre villano del cantante, con orejas del ratón Mickey o su cara con un simple “te odio Luisito Rey”. Andrea Sancha, 33 años, cuenta que no sigue todos los pasos del Luismi pero que la ve más como una nostalgia de su adolescencia cuando cantaba sus canciones o las de Shakira. El retorno de lo clásico parece haber vuelto convertido en ironía.


REMERAS

Según Fiorella, “la serie tiene el gustito de la nostalgia reciente, pero con mirada de hoy. Los ochenta y noventa todavía se sienten como el patio de atrás, medio ese en el que escondemos todo y ahora lo redescubrimos, así que por ahí pega la época y fascinación. Es un guiso en el que todo quedó bien. Eso la convirtió en lo que hoy se conoce como event TV”.

El modo de consumo de la serie también rompió el molde on demand de esta generación. Esta serie consiguió que aquellos que la siguen se sentaran a verla en simultaneo, casi como la tele en vivo, como la novela diaria de la noche en el canal de aire. Logró agrupar a los espectadores de carne y hueso en un mismo espacio físico. El espectáculo se presenta entonces como una relación social entre personas mediatizada a través de las imágenes, como una práctica social efectiva.

La escritora y poeta Silvina Giaganti, confundida entre el público, dice “todos hablamos de que Netflix nos recluyó. Bueno, evidentemente no es así. Fuimos un montón los que nos juntamos para ir a ver el desenlace de una historia básica, y por básica no digo elemental o precaria: digo de base, que sienta las bases de todo relato”.

El hashtag #LuisMiguelLaSerie fue tendencia en Twitter Argentina, la imagen del auténtico cantante con el actor que lo protagoniza llenó las cuentas de Instagram, los grupos de WhatsApp se inundaron de mensajes. Cecilia Suarez, 35 años, cuenta que si busca la palabra Luismi en el chat con su marido la aplicación le devuelve 17 resultados.

Mientras Cecilia cuenta su historia, un varón flaquito, desgarbado, que no llega a los treinta, recita sobre el escenario las letras de los temas ante el micrófono, como si se tratara de una sala de espera. Un juego de preguntas y respuestas sobre la serie, una banda que toca los temas, un imitador del cantante que cuando agarra el micrófono confunde a cualquiera.

Laura López, de 33 años, cuenta que llega a ese evento por Facebook y a la serie por su fanatismo por Luismi. “Lo fui a ver varias veces, lo sigo. De hecho, cuando me enteré que iba a salir la serie, le mandaba a mis amigas los días que faltaban para su estreno”. Su prima Giselle la acompaña pero se tuvo que bancar que su novio la definiera como “panqueque”, porque en este River-Boca de cantantes románticos, pertenece al clan Ricky Martin.

FOTO ANNA FAVELLA

En la ficción, Marcela Basteri, la madre del Luis Miguel, cumple un papel fundamental. Las escenas de maltrato permanente de su marido, la desaparición, la sospecha de femicidio desde el minuto cero también resultaron un componente crítico acorde a este clima de época. “Marcela pasa a ser un símbolo de un tipo de esposa y mujer que esa generación empezó a rechazar y recién hoy esta realmente en retroceso”, dice Fiorella.

La respiración se detiene en el momento en que vemos a Marcela volviendo a la casa de Luisito Rey. En la sala el público estalla, le gritan a la pantalla que no, que se vaya, que no es por ahí, como si pudieran alertarla. “Tal vez en otra época, Luisito Rey podría haber sido reflejado como un vivo, como un campeón y Marcela como una tarada. En este caso no. La serie refleja lo que es vivir al lado de un tipo violento, manipulador, completamente abusivo”, sostiene Zabo.

Silvina piensa que es una serie feminista, “no sólo porque muestra una cultura machista exacerbada en el personaje de Luisito Rey que le destina los peores tratos a su mujer, Marcela, controlándola, impidiéndole trabajar, alejándola de su hijo al que explota comercialmente, engañándola y poniéndola en riesgo, sino que también es una mirada de género, porque se ve la explotación comercial de niños y como en las “grandes decisiones” no participan las mujeres. Por “grandes decisiones” me refiero al dinero y los negocios”.

Llega la escena final de esta primera temporada, visceral y fatal, como una novela más de la tele de aire. El villano perfecto se va a la tumba con su secreto. El final de esta primera temporada queda abierto. Tan abierto que molesta. De vuelta la placa negra, las letras blancas que recuerda que algo de cierto tiene todo eso. Un hilo de esperanza para la siguiente. Los espectadores abandonan la sala con un sonrisa de que algo se movió adentro.

FOTO DIEGO BONETA





ENGLISH

Luis Miguel our hizo redescubrir el culebrón romántico
The Argentinian fanaticism for the serie that reflexes the film of uno of the most important Latino artists of las últimas decadas.


The countdown begins. About three hundred people, mostly women under thirty, count down at the top of their lungs until Luis Miguel's image appears projected on the giant screens of the Matienzo cultural center in Palermo. It's one hour to midnight, the exact moment they launch the last episode of the first season of the hit series. In the first scene, the Mexican singer walks silently toward the camera, with a firm stride, head held high, a rugged look, and a defiant quiff. In the second, the image of Argentine actor César Bordón appears, portraying his manager, the Argentine businessman Hugo López. He tells the singer that his South American tour sold out in two days, that his album Romance exploded in sales. "It's the biggest success of your career, dude!" Regarding the "boludo" (idiot), the impromptu audience erupts in cheers once again, a few claps mixed with laughter, and knowing glances are exchanged among groups of friends.

The Netflix series, based on the only authorized biography of the Mexican singer, premiered its final episode this Sunday at eleven o'clock at night. In various locations throughout Buenos Aires, many people organized to watch it on giant screens, an event some have already dubbed "the Luismi Fest."

Zabo, a journalist and organizer of one of these gatherings, explains that it started as a simple idea for watching it with friends, but it evolved into something much bigger that exceeded all expectations. “It’s a series that surprised me. My generation lived through the beginning of the decline of romance novels, the golden age of television, to the point where we tend to consume a lot of serious series. I think we needed this: a truly evil villain, a perfect heroine, a goofy but lovable protagonist. And in the middle of all that, knowing it’s a true story. I think that as millennials, we needed our dose of soap opera.”

What’s unique about the series is that it transcended generations and profiles among its viewers. In some cases, these are viewers who come drawn by their admiration for the Mexican singer, as happened to 43-year-old Inés Scigliano, sitting in the front row, who defines herself as a fan. She says she went to more than fifty shows in Argentina, that she participated in the fan club “Toda la vida por ti” (All My Life for You), and that it was her first time watching a movie on an online platform to see Diego Boneta portraying Luis Miguel. “I’d never been on Netflix before, I didn’t have the app. When I found out they were going to show it, I downloaded it on my phone. It’s the only thing I watched on Netflix.”

Inés’s case is the exception that proves the rule. On average, the audience profile is that of college-aged, middle-class, cool girls, with the green bandana tied to their backpacks, who probably only know the list of her greatest hits. “Is there anyone under 20 in the room?” Zabo shouts. A girl with curly hair timidly raises her hand; she’s the only one. “Please, leave. Go enjoy your life,” he urges her sarcastically. Cecilia Suarez, 35, sits on the floor waiting for it to start and says she started watching it in the last months of her pregnancy, resting in bed. She didn’t know what else to do and started watching it. It could have been this show or any other.

But how did this series, a descendant of the traditional Latin American telenovela, become so popular among the boys and girls who were just being born in the 1990s, who grew up with different cultural influences and a less romanticized view of love? Is there a kind of ironic consumption that aligns with a kitschy product? “I think the ironic consumption was the hook; then we stayed for other reasons. More than it being a joke that stuck, it was a joke that turned out well,” says Fiorella Sargenti, a journalist specializing in film and television series. “The series is a hybrid of different formats that ends up working. It combines a more classic, narrative-driven dramatic format, associated with the past, like the telenovela, with what is the norm these days: series.”

The truth is that a commercial product ended up generating a cultural effect among young people. T-shirts with the face of Luisito Rey, the singer's villainous father, with Mickey Mouse ears or his face with a simple “I hate you, Luisito Rey.” Andrea Sancha, 33, says she doesn't follow all of Luis Miguel's footsteps, but sees it more as a nostalgic throwback to her teenage years when she sang his songs or Shakira's. The return of the classics seems to have come back, albeit with a touch of irony.


T-SHIRTS

According to Fiorella, “the series has that recent nostalgia, but with a contemporary perspective. The eighties and nineties still feel like the past.”

"It's like the past, that place where we hide everything and now rediscover it, so that's where the era and the fascination resonate. It's a stew where everything turns out well. That's what made it what's known today as event TV."

The way the series was consumed also broke the on-demand mold of this generation. This series managed to get its followers to sit down and watch it simultaneously, almost like live TV, like the nightly soap opera on broadcast television. It managed to bring together flesh-and-blood viewers in the same physical space. The show is presented, then, as a social relationship between people mediated through images, as an effective social practice.

The writer and poet Silvina Giaganti, lost in the audience, says, "We all talk about how Netflix has confined us. Well, obviously that's not the case." A lot of us got together to see the conclusion of a fundamental story, and by fundamental I don't mean elementary or precarious: I mean foundational, the kind that lays the groundwork for all narratives.”

The hashtag #LuisMiguelLaSerie trended on Twitter in Argentina, the image of the real singer with the actor who portrays him flooded Instagram feeds, and WhatsApp groups were inundated with messages. Cecilia Suarez, 35, says that if she searches for the word "Luismi" in her chat with her husband, the app returns 17 results.

While Cecilia tells her story, a skinny, lanky man, who doesn't look a day over thirty, recites the lyrics into a microphone on stage, as if it were a waiting room. There's a question-and-answer session about the series, a band plays the songs, and an impersonator of the singer who, when he grabs the microphone, confuses everyone.

Laura López, 33, says she came to the event through Facebook and discovered the series because of her fandom. by Luismi. “I went to see him several times, I still follow him. In fact, when I found out the series was coming out, I was sending my friends the countdown to its premiere.” Her cousin Giselle is with her, but she had to put up with her boyfriend calling her a “flipper,” because in this River-Boca rivalry of romantic singers, she belongs to the Ricky Martin clan.

In the fictional world of the series, Marcela Basteri, Luis Miguel’s mother, plays a fundamental role. The scenes of her husband’s constant abuse, her disappearance, and the suspicion of femicide from the very beginning also proved to be a critical element in keeping with the times. “Marcela becomes a symbol of a type of wife and woman that this generation began to reject and is only now truly in decline,” says Fiorella.

Our breath catches in our throats when we see Marcela returning to Luisito Rey’s house. In the theater, the audience erupts, shouting at the screen, “No, go away, that’s not the way,” as if they could warn her. “Perhaps in another era, Luisito Rey could have been portrayed as a shrewd operator, a champion, and Marcela as a fool. But not in this case. The series reflects what it's like to live with a violent, manipulative, and completely abusive man,” Zabo maintains.

Silvina believes it's a feminist series, “not only because it depicts an exacerbated culture of machismo in the character of Luisito Rey, who treats his wife, Marcela, terribly—controlling her, preventing her from working, keeping her away from her son whom he exploits commercially, deceiving her, and putting her at risk—but also because it offers a gender perspective, showing the commercial exploitation of children and how women are excluded from the ‘big decisions.’” By “big decisions” I mean money and business.”

The final scene of this first season arrives, visceral and fatal, like just another soap opera on broadcast television. The perfect villain takes his secret to the grave. The end of this first season is left open. So open it's unsettling. The black title card returns, the white letters a reminder that there's some truth to it all. A thread of hope for the next season. The audience leaves the theater with a smile, knowing something has stirred within them.



FRANÇAIS

CINÉMA ET SÉRIES
Luis Miguel nous a fait redécouvrir la telenovela romantique
L'engouement argentin pour cette série qui retrace la vie de l'un des artistes latinos les plus importants de ces dernières décennies est palpable.


Le compte à rebours commence. Environ trois cents personnes, principalement des femmes de moins de trente ans, scandent à pleins poumons le décompte jusqu'à ce que l'image de Luis Miguel apparaisse projetée sur les écrans géants du centre culturel Matienzo à Palermo. Il est minuit moins une, l'heure précise du lancement du dernier épisode de la première saison de la série à succès. Dans la première scène, le chanteur mexicain s'avance silencieusement vers la caméra, d'un pas assuré, la tête haute, le regard viril et une mèche rebelle. Dans la seconde, l'image de l'acteur argentin César Bordón apparaît, incarnant son manager, l'homme d'affaires argentin Hugo López. Il annonce au chanteur que sa tournée sud-américaine a affiché complet en deux jours et que les ventes de son album « Romance » ont explosé. « C'est le plus grand succès de ta carrière, mec !» Concernant le « boludo » (idiot), le public improvisé éclate de nouveau en applaudissements, quelques applaudissements se mêlent à des rires, et des regards complices s'échangent entre groupes d'amis.

La série Netflix, basée sur la seule biographie autorisée du chanteur mexicain, a diffusé son épisode final dimanche dernier à 23 heures. Dans divers endroits de Buenos Aires, de nombreuses personnes se sont organisées pour le regarder sur écrans géants, un événement que certains ont déjà surnommé « le Luismi Fest ».

Zabo, journaliste et organisateur de l'un de ces rassemblements, explique que l'idée de départ était simple : regarder la série entre amis. Mais l'événement a pris une ampleur inattendue et a dépassé toutes les espérances. « C’est une série qui m’a surprise. Ma génération a vécu le début du déclin des romans d’amour, l’âge d’or de la télévision, jusqu’à ce que nous ayons tendance à consommer beaucoup de séries sérieuses. Je pense que nous avions besoin de ça : un méchant vraiment diabolique, une héroïne parfaite, un protagoniste un peu maladroit mais attachant. Et au milieu de tout ça, savoir que c’est une histoire vraie. Je pense qu’en tant que millennials, nous avions besoin de notre dose de soap opera. »

Ce qui est unique dans cette série, c’est qu’elle a transcendé les générations et les profils de ses spectateurs. Dans certains cas, il s’agit de spectateurs attirés par leur admiration pour le chanteur mexicain, comme Inés Scigliano, 43 ans, assise au premier rang, qui se définit comme une fan. Elle raconte avoir assisté à plus de cinquante concerts en Argentine, avoir participé au fan club « Toda la vida por ti » (Toute ma vie pour toi) et que c’était la première fois qu’elle regardait un film sur une plateforme en ligne pour voir Diego Boneta incarner Luis Miguel. « Je n'avais jamais utilisé Netflix auparavant, je n'avais pas l'application. Quand j'ai su qu'ils allaient la diffuser, je l'ai téléchargée sur mon téléphone. C'est la seule chose que j'ai regardée sur Netflix. »

Le cas d'Inés est l'exception qui confirme la règle. En moyenne, le public est composé de jeunes filles branchées, étudiantes, de la classe moyenne, avec leur bandana vert noué à leur sac à dos, qui ne connaissent probablement que ses plus grands succès. « Y a-t-il quelqu'un de moins de 20 ans dans la salle ? » crie Zabo. Une jeune fille aux cheveux bouclés lève timidement la main ; elle est la seule. « Allez-vous-en. Profitez de la vie », lui lance-t-il avec sarcasme. Cecilia Suarez, 35 ans, est assise par terre, attendant que la diffusion commence. Elle raconte avoir commencé à regarder la série pendant les derniers mois de sa grossesse, alitée. Elle ne savait pas quoi faire d'autre et s'est mise à la regarder. Cela aurait pu être cette série ou n'importe quelle autre.

Mais comment cette série, descendante des telenovelas latino-américaines traditionnelles, a-t-elle connu un tel succès auprès des jeunes nés dans les années 1990, qui ont grandi avec des influences culturelles différentes et une vision moins romantique de l'amour ? Existe-t-il une forme de consommation ironique, en phase avec un produit kitsch ? « Je pense que la consommation ironique a été l'élément déclencheur ; ensuite, nous sommes restés. Plus qu'une simple blague qui a fait mouche, c'est une blague qui a bien fonctionné », explique Fiorella Sargenti, journaliste spécialisée dans le cinéma et les séries télévisées. « La série est un hybride de différents formats qui, au final, fonctionne. Elle combine un format dramatique narratif plus classique, associé au passé, comme la telenovela, avec ce qui est la norme aujourd'hui : la série.»

En réalité, un produit commercial a fini par engendrer un véritable phénomène culturel chez les jeunes. Des t-shirts à l'effigie de Luisito Rey, le père maléfique du chanteur, avec des oreilles de Mickey ou accompagnés d'un simple « Je te déteste, Luisito Rey ». Andrea Sancha, 33 ans, confie ne pas suivre à la lettre les traces de Luis Miguel, mais y voit plutôt un retour nostalgique à son adolescence, lorsqu'elle chantait ses chansons ou celles de Shakira. Le retour des classiques semble s'amorcer, non sans une pointe d'ironie.


T-SHIRTS

Selon Fiorella, « la série véhicule une nostalgie récente, mais avec une perspective contemporaine. Les années 80 et 90 semblent encore appartenir au passé. »«C'est comme le passé, cet endroit où l'on cache tout et que l'on redécouvre, c'est là que l'époque et la fascination trouvent leur écho. C'est un mélange explosif où tout finit bien. C'est ce qui en a fait ce qu'on appelle aujourd'hui la télévision événementielle. »

La façon dont la série a été consommée a également bouleversé le modèle de la vidéo à la demande de cette génération. Cette série a réussi à réunir ses fans autour d'un écran, presque comme à la télévision en direct, comme un feuilleton télévisé. Elle a réussi à rassembler des spectateurs en chair et en os dans un même lieu. La série est donc présentée comme une relation sociale entre personnes, médiatisée par les images, comme une pratique sociale efficace.

L'écrivaine et poétesse Silvina Giaganti, perdue dans la foule, déclare : « On dit tous que Netflix nous enferme. Eh bien, ce n'est visiblement pas le cas. Nous étions nombreux à nous réunir pour assister à la conclusion d'une histoire fondamentale, et par fondamentale, je n'entends pas élémentaire ou précaire : je veux dire fondatrice, celle qui pose les bases de tous les récits. »

Le hashtag #LuisMiguelLaSerie a fait le buzz sur Twitter en Argentine, l'image du chanteur et de l'acteur qui l'incarne a inondé les fils Instagram et les groupes WhatsApp ont été submergés de messages. Cecilia Suarez, 35 ans, raconte que si elle tape « Luismi » dans sa conversation avec son mari, l'application lui renvoie 17 résultats.

Pendant que Cecilia raconte son histoire, un homme mince et élancé, qui ne fait pas son âge, récite les paroles au micro sur scène, comme dans une salle d'attente. Une séance de questions-réponses sur la série a lieu, un groupe joue les chansons et un imitateur du chanteur, lorsqu'il s'empare du micro, sème la confusion.

Laura López, 33 ans, explique qu'elle est venue à l'événement via Facebook et qu'elle a découvert la série grâce à son admiration pour Luismi. « Je suis allée le voir plusieurs fois et je le suis toujours. » En fait, quand j'ai appris que la série allait sortir, j'envoyais à mes amis le compte à rebours jusqu'à sa première. Sa cousine Giselle est avec elle, mais elle doit supporter que son petit ami la traite de « voleuse », car dans cette rivalité entre chanteurs romantiques de River et Boca, elle appartient au clan Ricky Martin.

Dans l'univers fictif de la série, Marcela Basteri, la mère de Luis Miguel, joue un rôle fondamental. Les scènes de violences conjugales constantes, sa disparition et les soupçons de féminicide dès le début se sont révélés être un élément crucial, en phase avec l'époque. « Marcela devient le symbole d'un type d'épouse et de femme que cette génération a commencé à rejeter et qui n'est véritablement en déclin que maintenant », explique Fiorella.

On retient son souffle lorsqu'on voit Marcela retourner chez Luisito Rey. Dans la salle, le public explose de colère, criant à l'écran : « Non, va-t'en, ce n'est pas comme ça ! », comme pour la prévenir. « Peut-être qu'à une autre époque, Luisito Rey aurait pu être dépeint comme un homme rusé… » On imagine souvent un opérateur, un champion, et Marcela une idiote. Mais pas dans ce cas précis. « La série reflète ce que c'est que de vivre avec un homme violent, manipulateur et totalement abusif », affirme Zabo.

Silvina, quant à elle, considère la série comme féministe, « non seulement parce qu'elle dépeint une culture du machisme exacerbée à travers le personnage de Luisito Rey, qui maltraite sa femme, Marcela – la contrôlant, l'empêchant de travailler, la séparant de son fils qu'il exploite commercialement, la trompant et la mettant en danger – mais aussi parce qu'elle offre une perspective de genre, montrant l'exploitation commerciale des enfants et l'exclusion des femmes des "grandes décisions". Par "grandes décisions", j'entends argent et affaires. »

La scène finale de cette première saison arrive, viscérale et fatale, comme un simple feuilleton télévisé. Le méchant parfait emporte son secret dans la tombe. La fin de cette première saison laisse planer le doute. Un doute si profond qu'il en est troublant. Le carton-titre noir réapparaît, les lettres blanches rappelant qu'il y a une part de vérité dans tout cela. Une lueur d'espoir pour la saison prochaine. Le public quitte la salle avec un sourire, le cœur léger.



ITALIANO:

FILM E SERIE TV
Luis Miguel ci ha fatto riscoprire la telenovela romantica.
Il fanatismo argentino per la serie che racconta la vita di uno degli artisti latini più importanti degli ultimi decenni.


Il conto alla rovescia inizia. Circa trecento persone, per lo più donne sotto i trent'anni, contano alla rovescia a squarciagola finché l'immagine di Luis Miguel non appare proiettata sui maxi-schermi del centro culturale Matienzo di Palermo. Manca un'ora alla mezzanotte, l'esatto momento in cui viene trasmesso l'ultimo episodio della prima stagione della serie di successo. Nella prima scena, il cantante messicano cammina silenziosamente verso la telecamera, con passo deciso, testa alta, sguardo rude e un ciuffo ribelle. Nella seconda, appare l'immagine dell'attore argentino César Bordón, che interpreta il suo manager, l'imprenditore argentino Hugo López. Gli dice che il suo tour sudamericano ha registrato il tutto esaurito in due giorni, che il suo album Romance ha venduto tantissime copie. "È il più grande successo della tua carriera, amico!" Riguardo al "boludo" (idiota), il pubblico improvvisato esplode di nuovo in un applauso, qualche risata si mescola agli applausi e sguardi d'intesa tra gruppi di amici.

La serie Netflix, basata sull'unica biografia autorizzata del cantante messicano, ha trasmesso il suo episodio finale domenica alle undici di sera. In diverse zone di Buenos Aires, molte persone si sono organizzate per guardarla su maxi-schermi, un evento che alcuni hanno già soprannominato "Luismi Fest".

Zabo, giornalista e organizzatore di uno di questi raduni, spiega che è nata come una semplice idea per guardarla con gli amici, ma si è trasformata in qualcosa di molto più grande, che ha superato ogni aspettativa. “È una serie che mi ha sorpreso. La mia generazione ha vissuto l'inizio del declino dei romanzi rosa, l'epoca d'oro della televisione, fino al punto in cui tendiamo a consumare molte serie serie. Credo che ne avessimo bisogno: un cattivo davvero malvagio, un'eroina perfetta, un protagonista un po' buffo ma adorabile. E in mezzo a tutto questo, la consapevolezza che si tratta di una storia vera. Credo che noi millennial avessimo bisogno della nostra dose di soap opera.”

La particolarità della serie è che ha trasceso generazioni e profili di spettatori. In alcuni casi, si tratta di spettatori attratti dalla loro ammirazione per il cantante messicano, come è successo a Inés Scigliano, 43 anni, seduta in prima fila, che si definisce una fan. Racconta di aver assistito a più di cinquanta concerti in Argentina, di aver partecipato al fan club "Toda la vida por ti" (Tutta la mia vita per te) e che è stata la prima volta che ha visto un film su una piattaforma online per vedere Diego Boneta nei panni di Luis Miguel. «Non avevo mai usato Netflix prima, non avevo l'app. Quando ho scoperto che l'avrebbero trasmessa, l'ho scaricata sul telefono. È l'unica cosa che ho guardato su Netflix.»

Il caso di Inés è l'eccezione che conferma la regola. In media, il pubblico è composto da ragazze universitarie, di classe media, alla moda, con la bandana verde legata allo zaino, che probabilmente conoscono solo la lista dei suoi più grandi successi. «C'è qualcuno sotto i 20 anni in sala?» grida Zabo. Una ragazza con i capelli ricci alza timidamente la mano; è l'unica. «Per favore, vattene. Vai a goderti la vita», la esorta sarcasticamente. Cecilia Suarez, 35 anni, è seduta per terra in attesa che inizi e dice di aver cominciato a guardarla negli ultimi mesi di gravidanza, mentre si riposava a letto. Non sapeva cos'altro fare e ha iniziato a guardarla. Poteva essere questa serie o qualsiasi altra.

Ma come ha fatto questa serie, erede della tradizionale telenovela latinoamericana, a diventare così popolare tra i ragazzi e le ragazze nati negli anni '90, cresciuti con influenze culturali diverse e una visione dell'amore meno romantica? Esiste forse una sorta di consumo ironico che si sposa con un prodotto kitsch? "Credo che il consumo ironico sia stato il punto di partenza; poi siamo rimasti per altri motivi. Più che uno scherzo riuscito, è stato uno scherzo ben riuscito", afferma Fiorella Sargenti, giornalista specializzata in cinema e serie televisive. "La serie è un ibrido di formati diversi che alla fine funziona. Unisce un formato drammatico più classico, incentrato sulla narrazione, associato al passato, come la telenovela, con ciò che è la norma oggigiorno: la serie."

La verità è che un prodotto commerciale ha finito per generare un effetto culturale tra i giovani. Magliette con la faccia di Luisito Rey, il padre malvagio del cantante, con le orecchie di Topolino o con la sua faccia con la semplice scritta "Ti odio, Luisito Rey". Andrea Sancha, 33 anni, afferma di non seguire tutte le orme di Luis Miguel, ma di vedere la serie più come un nostalgico ritorno agli anni dell'adolescenza, quando cantava le sue canzoni o quelle di Shakira. Il ritorno dei classici sembra essere arrivato, seppur con un tocco di ironia.


MAGLIETTE

Secondo Fiorella, "la serie ha quella nostalgia recente, ma con una prospettiva contemporanea. Gli anni Ottanta e Novanta sembrano ancora un passato".

"È come il passato, quel luogo dove nascondiamo tutto e ora lo riscopriamo, ecco dove risuonano l'epoca e il fascino. È uno stufato in cui tutto si risolve per il meglio. È questo che l'ha resa ciò che oggi conosciamo come evento televisivo."

Anche le modalità di fruizione della serie hanno infranto gli schemi del "on-demand" di questa generazione. Questa serie è riuscita a far sedere i suoi spettatori e a guardarla simultaneamente, quasi come una diretta televisiva, come la soap opera serale in televisione. È riuscita a riunire spettatori in carne e ossa nello stesso spazio fisico. La serie si presenta, quindi, come una relazione sociale tra persone mediata dalle immagini, come un'efficace pratica sociale.

La scrittrice e poetessa Silvina Giaganti, persa tra il pubblico, afferma: "Parliamo tutti di come Netflix ci abbia confinati. Beh, ovviamente non è così." Molti di noi si sono riuniti per vedere la conclusione di una storia fondamentale, e per fondamentale non intendo elementare o precaria: intendo fondamentale, di quelle che gettano le basi per tutte le narrazioni." L'hashtag #LuisMiguelLaSerie è diventato virale su Twitter in Argentina, l'immagine del vero cantante con l'attore che lo interpreta ha invaso i feed di Instagram e i gruppi WhatsApp sono stati sommersi di messaggi. Cecilia Suarez, 35 anni, racconta che se cerca la parola "Luismi" nella chat con il marito, l'app restituisce 17 risultati.

Mentre Cecilia racconta la sua storia, un uomo magro e allampanato, che non dimostra più di trent'anni, recita i testi delle canzoni al microfono sul palco, come se fosse una sala d'attesa. C'è una sessione di domande e risposte sulla serie, una band suona i brani e un imitatore del cantante che, quando afferra il microfono, confonde tutti.

Laura López, 33 anni, dice di essere arrivata all'evento tramite Facebook e di aver scoperto la serie grazie alla sua passione per Luismi. "Sono andata a vederlo diverse volte, lo seguo ancora." Infatti, quando ho scoperto che la serie sarebbe uscita, ho mandato ai miei amici il conto alla rovescia per la sua première." Con lei c'è sua cugina Giselle, ma ha dovuto sopportare che il suo ragazzo la chiamasse "traditrice", perché in questa rivalità tra cantanti romantici di River-Boca, lei appartiene al clan di Ricky Martin.

FOTO DI ANNA FAVELLA

Nel mondo fittizio della serie, Marcela Basteri, la madre di Luis Miguel, gioca un ruolo fondamentale. Le scene dei continui abusi del marito, la sua scomparsa e il sospetto di femminicidio fin dall'inizio si sono rivelati un elemento critico e al passo con i tempi. "Marcela diventa il simbolo di un tipo di moglie e di donna che questa generazione ha iniziato a rifiutare e che solo ora è veramente in declino", afferma Fiorella.

Il respiro ci si mozza in gola quando vediamo Marcela tornare a casa di Luisito Rey. In sala, il pubblico esplode, gridando allo schermo: "No, vattene, non si fa così", come se volessero avvertirla. "Forse in un'altra epoca, Luisito Rey avrebbe potuto essere ritratto come un astuto manipolatore, Un campione, e Marcela una sciocca. Ma non in questo caso. La serie riflette cosa significhi vivere con un uomo violento, manipolatore e completamente abusivo", afferma Zabo.

Silvina crede che sia una serie femminista, "non solo perché ritrae una cultura maschilista esasperata nel personaggio di Luisito Rey, che tratta terribilmente la moglie Marcela – controllandola, impedendole di lavorare, tenendola lontana dal figlio che sfrutta commercialmente, ingannandola e mettendola a rischio – ma anche perché offre una prospettiva di genere, mostrando lo sfruttamento commerciale dei bambini e come le donne siano escluse dalle 'grandi decisioni'". Per "grandi decisioni" intendo quelle relative al denaro e agli affari".

La scena finale di questa prima stagione arriva viscerale e fatale, come una qualsiasi altra soap opera televisiva. Il cattivo perfetto porta il suo segreto nella tomba. Il finale di questa prima stagione è lasciato aperto. Così aperto da risultare inquietante. Il titolo nero ritorna, le lettere bianche a ricordare che c'è del vero in tutto ciò. Un filo di speranza per la prossima stagione. Il pubblico lascia il teatro con un sorriso, consapevole che qualcosa si è mosso dentro di loro.




PORTUGUÊS

FILMES E SÉRIES
Luis Miguel nos fez redescobrir a telenovela romântica
O fanatismo argentino pela série que retrata a vida de um dos artistas latinos mais importantes das últimas décadas.

A contagem regressiva começa. Cerca de trezentas pessoas, em sua maioria mulheres com menos de trinta anos, contam em voz alta até que a imagem de Luis Miguel apareça projetada nos telões do centro cultural Matienzo, em Palermo. Falta uma hora para a meia-noite, o exato momento em que estreia o último episódio da primeira temporada da série de sucesso. Na primeira cena, o cantor mexicano caminha silenciosamente em direção à câmera, com passos firmes, cabeça erguida, olhar austero e um topete desafiador. Na segunda, aparece a imagem do ator argentino César Bordón, interpretando seu empresário, o argentino Hugo López. Ele conta ao cantor que sua turnê sul-americana esgotou em dois dias e que seu álbum Romance foi um sucesso estrondoso de vendas. "É o maior sucesso da sua carreira, cara!" Em relação ao "boludo" (idiota), a plateia improvisada explode em aplausos mais uma vez, alguns aplausos misturados a risos, e olhares cúmplices são trocados entre grupos de amigos.

A série da Netflix, baseada na única biografia autorizada do cantor mexicano, estreou seu episódio final neste domingo, às onze horas da noite. Em vários locais de Buenos Aires, muitas pessoas se organizaram para assisti-lo em telões gigantes, um evento que alguns já apelidaram de "Festival Luismi".

Zabo, jornalista e organizador de um desses encontros, explica que tudo começou como uma simples ideia de assistir à série com amigos, mas evoluiu para algo muito maior que superou todas as expectativas. “É uma série que me surpreendeu. Minha geração viveu o início do declínio dos romances, a era de ouro da televisão, até o ponto em que tendemos a consumir muitas séries sérias. Acho que precisávamos disso: um vilão verdadeiramente malvado, uma heroína perfeita, um protagonista atrapalhado, mas adorável. E, no meio de tudo isso, saber que é uma história real. Acho que, como millennials, precisávamos da nossa dose de novela.”

O que torna a série única é que ela transcendeu gerações e perfis de espectadores. Em alguns casos, são espectadores atraídos pela admiração pelo cantor mexicano, como aconteceu com Inés Scigliano, de 43 anos, sentada na primeira fila, que se define como fã. Ela conta que foi a mais de cinquenta shows na Argentina, que participou do fã-clube “Toda la vida por ti” (Toda a minha vida por você) e que era a primeira vez que assistia a um filme em uma plataforma online para ver Diego Boneta interpretando Luis Miguel. “Eu nunca tinha entrado na Netflix antes, não tinha o aplicativo. Quando descobri que iam exibir a série, baixei no meu celular. É a única coisa que assisti na Netflix.”

O caso de Inés é a exceção que confirma a regra. Em média, o perfil do público é o de garotas universitárias, de classe média, descoladas, com a bandana verde amarrada na mochila, que provavelmente só conhecem a lista dos seus maiores sucessos. “Tem alguém com menos de 20 anos na sala?”, grita Zabo. Uma garota de cabelos cacheados levanta a mão timidamente; ela é a única. “Por favor, vá embora. Vá curtir a sua vida”, ele a incentiva sarcasticamente. Cecilia Suarez, de 35 anos, senta-se no chão esperando começar e diz que começou a assistir nos últimos meses da gravidez, descansando na cama. Ela não sabia o que mais fazer e começou a assistir. Poderia ter sido essa série ou qualquer outra.

Mas como essa série, descendente da tradicional telenovela latino-americana, se tornou tão popular entre os meninos e meninas que nasciam na década de 1990, que cresceram com diferentes influências culturais e uma visão menos romantizada do amor? Existe algum tipo de consumo irônico que se alinha a um produto kitsch? “Acho que o consumo irônico foi o gancho; depois, ficamos por outros motivos. Mais do que ser uma piada que pegou, foi uma piada que deu certo”, diz Fiorella Sargenti, jornalista especializada em cinema e séries de televisão. “A série é um híbrido de diferentes formatos que acaba funcionando. Ela combina um formato dramático mais clássico, focado na narrativa, associado ao passado, como a telenovela, com o que é a norma hoje em dia: as séries.”

A verdade é que um produto comercial acabou gerando um efeito cultural entre os jovens. Camisetas com o rosto de Luisito Rey, o pai vilão da cantora, com orelhas do Mickey Mouse ou com seu rosto e a simples frase “Eu te odeio, Luisito Rey”. Andrea Sancha, de 33 anos, diz que não segue todos os passos de Luis Miguel, mas vê isso mais como uma volta nostálgica aos seus anos de adolescência, quando cantava as músicas dele ou da Shakira. O retorno dos clássicos parece ter voltado, ainda que com um toque de ironia.

CAMISETAS

Segundo Fiorella, “a série tem essa nostalgia recente, mas com uma perspectiva contemporânea. Os anos 80 e 90 ainda parecem passado.”
-"É como o passado, aquele lugar onde escondemos tudo e agora o redescobrimos, e é aí que a época e o fascínio ressoam. É um caldeirão onde tudo acaba bem. Foi isso que a tornou o que hoje conhecemos como TV de evento."

A forma como a série foi consumida também rompeu com o molde do sob demanda desta geração. Esta série conseguiu fazer com que seus seguidores se sentassem e a assistissem simultaneamente, quase como TV ao vivo, como a novela noturna na televisão aberta. Conseguiu reunir espectadores de carne e osso no mesmo espaço físico. A série é apresentada, então, como uma relação social entre pessoas mediada por imagens, como uma prática social eficaz.

A escritora e poeta Silvina Giaganti, perdida na plateia, diz: "Todos nós falamos sobre como a Netflix nos confinou. Bem, obviamente não é o caso. Muitos de nós nos reunimos para ver a conclusão de uma história fundamental, e por fundamental não quero dizer elementar ou precária: quero dizer essencial, aquela que estabelece as bases para todas as narrativas."

A hashtag #LuisMiguelLaSerie foi tendência no Twitter na Argentina, a imagem do cantor com o ator que o interpreta inundou os feeds do Instagram e os grupos de WhatsApp foram inundados de mensagens. Cecilia Suarez, de 35 anos, conta que, se busca a palavra "Luismi" no chat com o marido, o aplicativo retorna 17 resultados.

Enquanto Cecilia conta sua história, um homem magro e esguio, que não aparenta ter mais de trinta anos, recita a letra da música em um microfone no palco, como se fosse uma sala de espera. Há uma sessão de perguntas e respostas sobre a série, uma banda toca as músicas e um imitador do cantor, ao pegar o microfone, confunde a todos.

Laura López, de 33 anos, diz que chegou ao evento pelo Facebook e descobriu a série por ser fã de Luismi. "Já fui vê-lo várias vezes, ainda o acompanho." Na verdade, quando descobri que a série ia estrear, já estava mandando para meus amigos a contagem regressiva para a estreia.” Sua prima Giselle está com ela, mas teve que aguentar o namorado a chamando de "vadia", porque nessa rivalidade entre cantores românticos do River-Boca, ela pertence ao clã de Ricky Martin.

No universo ficcional da série, Marcela Basteri, mãe de Luis Miguel, desempenha um papel fundamental. As cenas de constante abuso por parte do marido, seu desaparecimento e a suspeita de feminicídio desde o início também se mostraram um elemento crucial, em sintonia com a época. "Marcela se torna um símbolo de um tipo de esposa e mulher que esta geração começou a rejeitar e que só agora está realmente em declínio", afirma Fiorella.

Prendemos a respiração quando vemos Marcela retornando à casa de Luisito Rey. No cinema, a plateia explode em aplausos, gritando para a tela: "Não, vá embora, não é assim", como se pudessem avisá-la. "Talvez em outra época, Luisito Rey pudesse ter sido retratado como um operador astuto, um campeão, e Marcela como uma tola. Mas não neste caso. A série reflete como é viver com um homem violento, manipulador e completamente abusivo”, afirma Zabo.

Silvina acredita que é uma série feminista, “não apenas porque retrata uma cultura de machismo exacerbada na personagem de Luisito Rey, que trata sua esposa, Marcela, terrivelmente — controlando-a, impedindo-a de trabalhar, mantendo-a longe do filho que ele explora comercialmente, enganando-a e colocando-a em risco — mas também porque oferece uma perspectiva de gênero, mostrando a exploração comercial de crianças e como as mulheres são excluídas das ‘grandes decisões’”. Por “grandes decisões”, quero dizer dinheiro e negócios.”

A cena final desta primeira temporada chega, visceral e fatal, como mais uma novela na televisão aberta. O vilão perfeito leva seu segredo para o túmulo. O final desta primeira temporada fica em aberto. Tão aberto que chega a ser perturbador. A tela preta com o título retorna, as letras brancas lembrando que há alguma verdade em tudo isso. Uma réstia de esperança para a próxima temporada. O público sai do teatro com um sorriso, sabendo que algo se agitou dentro deles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Rincón Luis Miguel
20 aniversario (1999 - 2019)
(Buenos Aires, Argentina)
Contactos:
siguenos en facebook siguenos en facebook sígueme en Instagram siguenos en Twitter Canal de youtube sígueme en Blogger sígueme por Correo