Título: Luismi no quiere que lo miren
Autores: Lucas Cruzado y Marta Platía,
Fuente: diario Clarín
Lugar y fecha: Buenos Aires, Argentina 11/nov/2010
Link: http://www.clarin.com/espectaculos/Luismi-quiere-miren_0_370163066.html
Luismi no quiere que lo miren
Antes de cantar a estadio lleno en el Superdomo de Córdoba mostró sus veleidades de estrella exigiendo que el personal del staff que lo cruzara, desviara la vista. Y aún hubo más caprichos...
Lucas Cruzado y Marta Platía, Corresponsalía Córdoba.
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| LAS MUJERES MÁS DE 10.000 DAMAS AULLARON POR ÉL DURANTE LAS DOS HORAS QUE DURÓ EL RECITAL. |
Prohibido mirar. Esa es la directiva que bajaron desde el entorno de Luis Miguel para quienes se cruzaran con el cantante mexicano durante su estadía en Córdoba. “La verdad es que es muy gracioso. Nosotros trabajamos en el Orfeo y, obviamente, en algún momento nos cruzamos con él. En esos casos, si lo tenemos de frente, tenemos la orden de agachar la cabeza y mirar al suelo o para los costados. Él no quiere que lo mire ninguna mujer”, contaron a Clarín desde el staff del Superdomo, lugar donde Luismi cantó a estadio repleto el martes y anoche. La última vez que el astro mexicano estuvo en Córdoba fue en el año 2008, y sucedió algo similar. En aquel entonces, el cantante tampoco permitió miradas de parte del sexo opuesto. “
Es un tipo raro, no sé ... Es muy introvertido y hace la suya”, describieron a este diario quienes compartieron las horas previas al primer show que dio en Córdoba. Entre los pedidos que hizo Luis Miguel para su camarín, se destacan: 24 toallas blancas (12 de baño y 12 de mano); una tabla de quesos artesanales, un bowl de nueces, frutas varias y 12 botellas de agua mineral marca FIJI: “No EVIAN, tiene que ser FIJI”, reza literalmente el comunicado. Además, reclamó para su íntimo espacio en el Orfeo, unas 20 rosas blancas de tallo largo despinado en un florero largo. Lo curioso es que, durante la primera gala del martes, el cantante ni siquiera pisó el camarín perfumado con vainilla. Es que Luismi llegó en auto minutos antes del comienzo del recital, subió su vehículo a un montacargas que lo depositó detrás de las tablas y de ahí, saltó a cantar. Los cambios de ropa se hicieron detrás de las cortinas y así, el camerino permaneció intacto. El martes, pisando el mediodía, Luis Miguel pidió un helicóptero para sobrevolar la ciudad y las sierras cordobesas. Por último,
reclamó a su seguridad personal “un buen trato para sus fans” y que revisen “minuciosamente” cada uno de los regalos que le acercan al hotel.