“Uno” | El litoral (Argentina, 22 noviembre 2014)



Título: “Uno”
Autor: Manuel Adet
Fuente: El litoral
Lugar y fechaRosario, Argenina, 22 noviembre 2014  
Linkhttps://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2014/11/22/escenariosysociedad/SOCI-03.html




“Uno”
Manuel Adet | Rosario, sábado 22 de noviembre de 2014


No son pocos los que consideran que “Uno” es el tango por excelencia; más modestos, otros estiman que es el mejor tango de Discépolo, el más elaborado y el más “discepoliano”. Opiniones. Opiniones que pueden contradecirse, aunque ninguna refutación alcanza para desconocer la calidad de este tango que cuenta con la música de Mariano Mores.

Se dice que en este caso la música estuvo antes que el poema. Mariano Mores, un jovencísimo Marianito, visitó a Discépolo en su casa de La Lucila con la partitura en la mano. Esto debe de haber ocurrido en 1940, porque el poema a Discépolo le llevó tres años escribirlo, un dato interesante para confirmar que los grandes creadores trabajaban muy en serio sus tangos y se pasaban días, semanas y meses “jugando” con las palabras hasta dar con el tono exacto.

“Uno” fue estrenado en 1943 por Tania, la mujer de Discépolo. De entrada disfrutó de la aprobación entusiasta del público. El título “Uno” llegó por descarte, porque en algún momento se llamó “Cigarrillos en la oscuridad” y luego “Si yo tuviera un corazón”. Finalmente quedó como lo conocemos. Se dice que el público aprobó ese título y una de las claves entre la gente y el cantor era la señal del dedo índice levantado.

El tango padeció la censura de funcionarios que pretendían dictarle a la gente lo que se debía escuchar y lo que no se debía escuchar. Finalmente ocupó el lugar que se merecía. Nadie se acuerda de los censores, pero todos recordamos la letra y algunos de sus giros se han transformado en refranes populares. La película “El fin de la noche”, un alegato contra los nazis, incluye a este tango interpretado por Libertad Lamarque. La película también fue censurada en aquellos terribles años cuarenta.

“Uno” ha sido calificado como un tango existencialista, un anticipo en clave popular de lo que para esa misma época comenzara a elaborar Jean Paul Sartre en París. El tango pertenece por derecho propio al repertorio discepoliano, uno de los pocos autores de los cuales puede decirse que a través de un puñado de letras expresó una visión coherente del mundo, una coherencia fundada en el desengaño, la angustia, el dolor, la desesperanza, pero coherencia al fin, coherencia discepoliana.

Discépolo alguna vez se dedicó a explicar cómo nacieron sus tangos. Hubo un programa en Radio Belgrano en 1947, donde el autor contaba sus cuitas. Con respecto a “Uno” dijo en algún momento: “Para hablar de ‘Uno', tengo que hablar antes de mí, de mi especial estado de ánimo en ese tiempo. Estaba raro. No sé, no sé en realidad qué diablos me pasaba. Me entró de pronto una melancolía inexplicable. Melancolía de canario. Yo que generalmente tengo buen humor, estaba insoportable. Quería pelearme con todo el mundo. Con los guardas, con los colectiveros. ¿Se da cuenta? Con este cuerpo yo quería pelear”.

Después contó que decidió encerrarse en el cuarto de su casa. Curarse con su propio veneno. Estuvo diez días encerrado y en ese clima fue pensando la letra. Después de otras consideraciones fieles a su estilo, concluyó diciendo: “Aprendí en aquellos días de revire que la gente sería inmensamente feliz si pudiera no presentir. “Si yo tuviera el corazón, el corazón que di/ Si yo pudiera como ayer, querer sin presentir”.

“Uno” fue de interés de todos. Por los buenos y los no tan buenos. La versión de Edmundo Rivero con Héctor Stamponi es excepcional. Algo parecido puede decirse de las versiones de Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Hugo del Carril, Raúl Berón, Susana Rinaldi y Alberto Marino. El tango fue más allá de su género. Así lo confirman las interpretaciones de Julio Iglesias, Luis Miguel, Valeria Lynch y Lucho Gatica, por mencionar a los más conocidos.

El tango pertenece a lo que se considera el ciclo romántico de Discépolo. Las calificaciones en estos casos es más lo que confunden que lo que revelan. “Uno”, como “Martirio”, “Infamia”, “Secreto”, se diferencian de poemas como “Yira yira”, “Cambalache”, “Chorra”, “Justo el treinta y uno” o “Qué vachaché” por el tono, pero de allí a calificar a éstos últimos de realistas y a los otros de románticos, hay un largo trecho, una enorme distancia.

Por el momento, basta con saber que este tango cuyo título es un pronombre, es de una notable perfección poética. “Uno” es un poema largo, con muchos versos. La extensión no afecta su contenido. Allí no hay una palabra de más ni de menos. Todo lo que se debía decir se dijo y se dijo de la mejor manera posible. Las malas lenguas dicen que el tango narra las vicisitudes de la relación amorosa del autor con Tania, su esposa, la mujer que a juzgar por los amigos de Discépolo, le hizo la vida imposible y es una de las responsables de las últimas desgracias de su vida.

Juicios al margen, hay que decir que el tango es más una reflexión intimista que el relato de una historia con sus héroes y villanos. “Uno busca lleno de esperanzas/ el camino que los sueños/ prometieron a sus ansias/ sabe que la lucha es cruel/ y es mucha, pero lucha y se desangra/ por la fe que lo empecina/ Uno va arrastrándose entre espinas/ y en su afán de dar su amor/ sufre y se desangra hasta entender/ que uno se quedó sin corazón/ Precio del castigo que uno entrega/ por un beso que no llega/ o un amor que lo engañó/ Vacío ya de amar y de llorar, tanta traición”.

A estos versos, todo argentino mayor de cuarenta años lo ha canturreado en voz baja, en algún momento, caminando por la calle, esperando el colectivo, de regreso a la madrugada. Como le gustaba decir a Atahualpa Yupanqui, el poema disfruta de la gloria de lo anónimo. Esto quiere decir que se canturrea más allá del autor y a veces sin saber quién es el autor.

¿Quién no escuchó alguna vez en la radio, en un disco, “Si yo tuviera el corazón / el corazón que di/ Si yo pudiera como ayer, querer sin presentir/ Es posible que a tus ojos que me gritan su cariño/ los cerrara con mis besos/ sin pensar que eran como esos/ otros ojos los perversos los que hundieron mi vivir. Vacío ya de amar y de llorar/ ¡Tanta traición!”.





ENGLISH

"Uno" ("One")


There are not a few who consider that “Uno” is the tango par excellence; more modest, others consider it to be Discépolo's best tango, the most elaborate and the most “discepolian”. Opinions. Opinions that can be contradicted, although no refutation is enough to ignore the quality of this tango that features the music of Mariano Mores.
It is said that in this case the music came before the poem. Mariano Mores, a very young Marianito, visited Discépolo at his home in La Lucila with the score in hand. This must have happened in 1940, because it took Discépolo three years to write the poem, an interesting piece of information to confirm that the great creators worked their tangos very seriously and spent days, weeks and months "playing" with words until with the exact shade.
"Uno" was premiered in 1943 by Tania, Discépolo's wife. From the outset it enjoyed the enthusiastic approval of the public. The title "One" came by default, because at some point it was called "Cigarettes in the dark" and then "If I had a heart." Finally it was as we know it. It is said that the public approved that title and one of the keys between the people and the singer was the sign of the raised index finger.
Tango suffered censorship from officials who tried to dictate to the people what should be heard and what should not be heard. He finally took the place he deserved. Nobody remembers the censors, but we all remember the lyrics and some of their twists have become popular sayings. The film “El fin de la noche”, an allegation against the Nazis, includes this tango performed by Libertad Lamarque. The film was also censored in those terrible 1940s.
“Uno” has been described as an existentialist tango, a popular foretaste of what Jean Paul Sartre began to elaborate in Paris at the same time. Tango belongs in its own right to the Discepolian repertoire, one of the few authors of which it can be said that through a handful of lyrics he expressed a coherent vision of the world, a coherence founded on disappointment, anguish, pain, hopelessness. , but coherence in the end, Discepolian coherence.
Discépolo once dedicated himself to explaining how his tangos were born. There was a program on Radio Belgrano in 1947, where the author recounted his troubles. Regarding "Uno" he said at some point: "To speak of 'Uno', I have to speak before myself, of my special state of mind at that time. It was weird. I don't know, I don't really know what the hell was wrong with me. I was suddenly struck by an inexplicable melancholy. Canary melancholy. I, who generally have a good mood, was unbearable. I wanted to fight with everyone. With the guards, with the bus drivers. He realizes? With this body I wanted to fight ”.
Later he said that he decided to lock himself in the room of his house. Heal with his own poison. He was locked up for ten days and in that climate he was thinking about the lyrics. After other considerations faithful to his style, he concluded by saying: “I learned in those revire days that people would be immensely happy if they could not have a presentiment. "If I had the heart, the heart that I gave / If I could like yesterday, want without feeling."
"One" was of interest to all. For the good and the not so good. Edmundo Rivero's version with Héctor Stamponi is exceptional. Something similar can be said of the versions of Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Hugo del Carril, Raúl Berón, Susana Rinaldi and Alberto Marino. Tango went beyond its genre. This is confirmed by the interpretations of Julio Iglesias, Luis Miguel, Valeria Lynch and Lucho Gatica, to mention the best known.
Tango belongs to what is considered Discépolo's romantic cycle. The ratings in these cases are more confusing than they reveal. “Uno”, like “Martirio”, “Infamia”, “Secreto”, differ from poems like “Yira yira”, “Cambalache”, “Chorra”, “Justo el thirty-one” or “Qué vachaché” by the tone But from there to qualify the latter as realists and the others as romantics, there is a long way, an enormous distance.
For the moment, it is enough to know that this tango, whose title is a pronoun, is of remarkable poetic perfection. "Uno" is a long poem, with many verses. The extension does not affect its content. There is not a word of more nor of less. Everything that needed to be said was said and said in the best possible way. The bad tongues say that tango narrates the vicissitudes of the author's love affair with Tania, his wife, the woman who, judging by Discépolo's friends, made life impossible for him and is one of those responsible for the latest misfortunes of his life. lifetime.
Judgments aside, it must be said that tango is more an intimate reflection than the story of a story with its heroes and villains. “One looks full of hope / the path that dreams / promised to his desire / knows that the fight is cruel / and it is a lot, but he fights and bleeds / for the faith that and the stubborn / One is crawling between thorns / and in his eagerness to give his love / suffers and bleeds until he understands / that one was left without a heart / Price of the punishment that one gives / for a kiss that does not arrive / or a love that deceived him / Empty of loving and crying, so much betrayal ”.
To these verses, every Argentine over the age of forty has crooned in a low voice, at some point, walking down the street, waiting for the bus, back at dawn. As Atahualpa Yupanqui liked to say, the poem enjoys the glory of the anonymous. This means that one hums beyond the author and sometimes without knowing who the author is.
Who has not ever heard on the radio, on a record, “If I had the heart / the heart that I gave / If I could like yesterday, wanting without feeling / It is possible that in your eyes that yell at me their love / I would close them with my kisses / without thinking that they were like those / other evil eyes that sank my life. Empty now of loving and crying / So much betrayal! ”.-



FRANÇAIS

"Uno" ("Une")


Rares sont ceux qui considèrent que «Uno» est le tango par excellence; plus modeste, d'autres le considèrent comme le meilleur tango du Discépolo, le plus élaboré et le plus «discepolien». Des avis. Des opinions qui peuvent être contredites, même si aucune réfutation ne suffit à ignorer la qualité de ce tango qui met en scène la musique de Mariano Mores.
On dit que dans ce cas, la musique est venue avant le poème. Mariano Mores, un très jeune Marianito, a visité Discépolo chez lui à La Lucila avec la partition en main. Cela a dû se produire en 1940, car il a fallu trois ans à Discépolo pour écrire le poème, une information intéressante pour confirmer que les grands créateurs ont travaillé leurs tangos très sérieusement et ont passé des jours, des semaines et des mois à "jouer" avec les mots jusqu'à ce qu'ils ombre.
"Uno" a été créé en 1943 par Tania, la femme de Discépolo. Dès le départ, il a bénéficié de l'approbation enthousiaste du public. Le titre «One» est venu par licenciement, parce qu'à un moment donné, il s'appelait «Cigarettes in the dark», puis «Si j'avais un cœur». Finalement, c'était comme nous le connaissons. On dit que le public a approuvé ce titre et l'une des clés entre le peuple et le chanteur était le signe de l'index levé.
Tango a subi la censure des fonctionnaires qui ont essayé de dicter au peuple ce qui doit être entendu et ce qui ne doit pas l'être. Il a finalement pris la place qu'il méritait. Personne ne se souvient des censeurs, mais nous nous souvenons tous des paroles et certains de leurs rebondissements sont devenus des dictons populaires. Le film «El fin de la noche», une allégation contre les nazis, comprend ce tango interprété par Libertad Lamarque. Le film a également été censuré dans ces terribles années 1940.
«Uno» a été décrit comme un tango existentialiste, un avant-goût populaire de ce que Jean Paul Sartre a commencé à produire à Paris à la même époque. Le tango appartient à part entière au répertoire Discepolian, l'un des rares auteurs dont on puisse dire qu'à travers une poignée de paroles il exprime une vision cohérente du monde, une cohérence fondée sur la déception, l'angoisse, la douleur, le désespoir., mais cohérence au final, cohérence discépolienne.
Discépolo s'est consacré une fois à expliquer comment ses tangos sont nés. Il y avait une émission sur Radio Belgrano en 1947, où l'auteur racontait ses ennuis. En ce qui concerne "Uno", il a dit à un moment donné: "Pour parler de" Uno ", je dois parler avant moi, de mon état d'esprit particulier à ce moment-là. C'était étrange. Je ne sais pas, je ne sais pas vraiment ce qui n'allait pas avec moi. J'ai été soudainement frappé par une mélancolie inexplicable. Mélancolie canarienne. Moi qui suis généralement de bonne humeur, j'étais insupportable. Je voulais me battre avec tout le monde. Avec les gardes, avec les chauffeurs de bus. Il se rend compte? Avec ce corps, je voulais me battre ».
Plus tard, il a dit qu'il avait décidé de s'enfermer dans sa chambre à la maison. Guérissez-vous avec son propre poison. Il a été enfermé pendant dix jours et dans ce climat, il pensait aux paroles. Après d'autres considérations fidèles à son style, il a conclu en disant: «J'ai appris en ces jours de révérence que les gens seraient immensément heureux s'ils ne pouvaient pas avoir un pressentiment. "Si j'avais le cœur, le cœur que j'ai donné / Si je pouvais aimer hier, vouloir sans ressentir."
"Un" intéressait tous. Pour le bien et le moins bon. La version d'Edmundo Rivero avec Héctor Stamponi est exceptionnelle. On peut dire quelque chose de similaire des versions de Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Hugo del Carril, Raúl Berón, Susana Rinaldi et Alberto Marino. Le tango a dépassé son genre. Ceci est confirmé par les interprétations de Julio Iglesias, Luis Miguel, Valeria Lynch et Lucho Gatica, pour ne citer que les plus connues.
Le tango appartient à ce qui est considéré comme le cycle romantique de Discépolo. Les évaluations dans ces cas sont plus déroutantes qu'elles ne le révèlent. «Uno», comme «Martirio», «Infamia», «Secreto», diffèrent des poèmes comme «Yira yira», «Cambalache», «Chorra», «Justo el trente et un» ou «Qué vachaché» par le ton Mais de là pour qualifier ces derniers de réalistes et les autres de romantiques, il y a un long chemin, une distance énorme.
Pour le moment, il suffit de savoir que ce tango, dont le titre est un pronom, est d'une remarquable perfection poétique. "Uno" est un long poème, avec de nombreux vers. L'extension n'affecte pas son contenu. Il n'y a pas un mot de plus ni de moins. Tout ce qui devait être dit était dit et dit de la meilleure façon possible. Les mauvaises langues disent que le tango raconte les péripéties de l'histoire d'amour de l'auteur avec Tania, sa femme, la femme qui, à en juger par les amis de Discépolo, lui a rendu la vie impossible et est l'un des responsables des derniers malheurs de sa vie.
Jugements mis à part, il faut dire que le tango est plus un reflet intime que l'histoire d'une histoire avec ses héros et méchants. «On a l'air plein d'espoir / le chemin qui rêve / promis à son désir / sait que le combat est cruel / et c'est beaucoup, mais il se bat et saigne / pour la foi qui et le têtu / On rampe entre les épines / et dans son empressement à donner son amour / souffre et saigne jusqu'à ce qu'il comprenne / qu'on est resté sans cœur / Prix de la punition qu'on donne / pour un baiser qui n'arrive pas / ou un amour qui l'a trompé / Vide d'aimer et de pleurer, tant de trahison ».
À ces versets, chaque Argentin de plus de quarante ans a chanté à voix basse, à un moment donné, marchant dans la rue, attendant le bus, de retour à l'aube. Comme aimait à le dire Atahualpa Yupanqui, le poème jouit de la gloire de l'anonyme. Cela signifie que l'on fredonne au-delà de l'auteur et parfois sans savoir qui est l'auteur.
Qui n'a jamais entendu à la radio, sur un disque, «Si j'avais le cœur / le cœur que j'ai donné / Si je pouvais aimer hier, vouloir sans ressentir / Il est possible que dans tes yeux qui me crient leur amour / Je les fermais avec mes baisers / sans penser qu'ils étaient comme ces / autres mauvais yeux qui ont coulé ma vie. Vide d'aimer et de pleurer / Tellement de trahison! ».-



ITALIANO:

"Uno"


Non sono pochi quelli che ritengono che “Uno” sia il tango per eccellenza; più modesto, altri lo considerano il miglior tango di Discépolo, il più elaborato e il più “discepolo”. Opinioni. Opinioni che possono essere smentite, anche se nessuna smentita è sufficiente per ignorare la qualità di questo tango che caratterizza la musica di Mariano Mores.
Si dice che in questo caso la musica venga prima della poesia. Mariano Mores, un giovanissimo Marianito, ha fatto visita a Discépolo nella sua casa di La Lucila con la partitura in mano. Questo deve essere accaduto nel 1940, perché Discépolo ha impiegato tre anni per scrivere la poesia, un'informazione interessante per confermare che i grandi creatori hanno lavorato molto seriamente i loro tanghi e hanno trascorso giorni, settimane e mesi a "giocare" con le parole fino a quando con l'esatto ombra.
"Uno" fu presentato in anteprima nel 1943 da Tania, la moglie di Discépolo. Fin dall'inizio ha avuto l'entusiasmo del pubblico. Il titolo "One" è venuto per licenziamento, perché a un certo punto si chiamava "Cigarettes in the dark" e poi "Se avessi un cuore". Finalmente è stato come lo conosciamo. Si dice che il pubblico abbia approvato quel titolo e una delle chiavi tra il popolo e il cantante era il segno del dito indice alzato.
Tango ha subito la censura da parte dei funzionari che hanno cercato di dettare alla gente cosa dovrebbe essere ascoltato e cosa non dovrebbe essere ascoltato. Alla fine ha preso il posto che si meritava. Nessuno ricorda i censori, ma tutti ricordiamo i testi e alcuni dei loro colpi di scena sono diventati detti popolari. Il film "El fin de la noche", un'accusa contro i nazisti, include questo tango eseguito da Libertad Lamarque. Il film fu censurato anche in quei terribili anni Quaranta.
"Uno" è stato descritto come un tango esistenzialista, un assaggio popolare di ciò che Jean Paul Sartre iniziò a produrre a Parigi nello stesso periodo. Il tango appartiene a pieno titolo al repertorio discepoliano, uno dei pochi autori di cui si può dire che attraverso una manciata di testi abbia espresso una visione coerente del mondo, una coerenza fondata su delusione, angoscia, dolore, disperazione., ma coerenza alla fine, coerenza discepoliana.
Discépolo una volta si è dedicato a spiegare come sono nati i suoi tanghi. C'era un programma su Radio Belgrano nel 1947, dove l'autore raccontava i suoi guai. Riguardo a "Uno" ha detto ad un certo punto: "Per parlare di 'Uno', devo parlare prima di me, del mio speciale stato d'animo in quel momento. Era strano. Non lo so, non so davvero cosa diavolo c'era di sbagliato in me. All'improvviso fui colpito da un'inspiegabile malinconia. Malinconia delle Canarie. Io, che generalmente ho un buon umore, ero insopportabile. Volevo combattere con tutti. Con le guardie, con gli autisti degli autobus. Lui realizza? Con questo corpo ho voluto combattere ”.
Più tardi ha detto che aveva deciso di chiudersi nella sua stanza a casa. Guarisce se stesso con il suo stesso veleno. È stato rinchiuso per dieci giorni e in quel clima pensava ai testi. Dopo altre considerazioni fedeli al suo stile, ha concluso dicendo: “Ho imparato in quei giorni di revire che le persone sarebbero immensamente felici se non potessero avere un presentimento. "Se avessi il cuore, il cuore che ho dato / Se potessi piacere ieri, volere senza sentire."
"Uno" interessava tutti. Per il bene e per il non così buono. Eccezionale la versione di Edmundo Rivero con Héctor Stamponi. Qualcosa di simile si può dire delle versioni di Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Hugo del Carril, Raúl Berón, Susana Rinaldi e Alberto Marino. Il tango è andato oltre il suo genere. Lo confermano le interpretazioni di Julio Iglesias, Luis Miguel, Valeria Lynch e Lucho Gatica, per citare i più noti.
Il tango appartiene a quello che è considerato il ciclo romantico di Discépolo. Le valutazioni in questi casi sono più confuse di quanto rivelino. "Uno", come "Martirio", "Infamia", "Secreto", differiscono da poesie come "Yira yira", "Cambalache", "Chorra", "Justo el trentuno" o "Qué vachaché" dal tono Ma da lì per qualificare questi ultimi come realisti e gli altri come romantici, c'è una lunga strada, una distanza enorme.
Per il momento è sufficiente sapere che questo tango, il cui titolo è un pronome, è di notevole perfezione poetica. "Uno" è una lunga poesia, con molti versi. L'estensione non influisce sul suo contenuto. Non c'è una parola di più né di meno. Tutto ciò che doveva essere detto è stato detto e detto nel miglior modo possibile. Le lingue malvagie dicono che il tango narra le vicissitudini della storia d'amore dell'autore con Tania, sua moglie, la donna che, a giudicare dagli amici di Discépolo, gli ha reso la vita impossibile ed è una di quelle responsabili delle ultime disgrazie della sua vita.
Giudizio a parte, va detto che il tango è più un riflesso intimo che la storia di una storia con i suoi eroi e cattivi. "Uno guarda pieno di speranza / il percorso che sogna / ha promesso al suo desiderio / sa che la lotta è crudele / ed è molto, ma combatte e sanguina / per la fede che e il testardo / Uno striscia tra le spine / e nella sua ansia di dare il suo amore / soffre e sanguina finché non capisce / che uno è rimasto senza cuore / Prezzo di punizione che si dà / per un bacio che non arriva / o un amore che lo ha ingannato / Vuoto di amare e piangere, tanto tradimento ”.
A questi versi, ogni argentino di età superiore ai quarant'anni ha cantato a bassa voce, a un certo punto, camminando per la strada, aspettando l'autobus, di ritorno all'alba. Come amava dire Atahualpa Yupanqui, la poesia gode della gloria dell'anonimo. Ciò significa che si mormora oltre l'autore e talvolta senza sapere chi sia l'autore.
Chi non ha mai sentito alla radio, in un disco: "Se avessi il cuore / il cuore che ti ho dato / Se potessi piacere ieri, volendo senza sentire / È possibile che nei tuoi occhi che mi urli il loro amore / Li chiudevo con i miei baci / senza pensare che fossero come quegli / altri occhi malvagi che mi hanno affondato la vita. Vuoto di amare e piangere / Tanto tradimento! ”.



PORTUGUÊS

"Uno" ("Um")


Não são poucos os que consideram “Uno” o tango por excelência; mais modesto, outros consideram-no o melhor tango do Discépolo, o mais elaborado e o mais “discepoliano”. Opiniões. Opiniões que podem ser contrariadas, embora nenhuma refutação seja suficiente para ignorar a qualidade deste tango que apresenta a música de Mariano Mores.
Diz-se que, neste caso, a música vinha antes do poema. Mariano Mores, um Marianito muito jovem, visitou o Discépolo em sua casa em La Lucila com o placar em mãos. Isso deve ter acontecido em 1940, pois Discépolo demorou três anos para escrever o poema, uma informação interessante para confirmar que os grandes criadores trabalharam seus tangos muito a sério e passaram dias, semanas e meses "brincando" com as palavras até com o exato. sombra.
"Uno" foi estreado em 1943 por Tania, esposa de Discépolo. Desde o início, contou com a aprovação entusiástica do público. O título "Um" veio por rejeição, porque em algum momento foi chamado de "Cigarros no escuro" e depois "Se eu tivesse um coração". Finalmente foi como o conhecemos. Diz-se que o público aprovava esse título e uma das chaves entre o povo e o cantor era o sinal do dedo indicador levantado.
O Tango sofreu censura de funcionários que tentavam ditar ao povo o que deveria ser ouvido e o que não deveria ser ouvido. Ele finalmente assumiu o lugar que merecia. Ninguém se lembra dos censores, mas todos nos lembramos das letras e algumas de suas reviravoltas se tornaram ditos populares. O filme “El fin de la noche”, uma denúncia contra os nazistas, inclui este tango interpretado por Libertad Lamarque. O filme também foi censurado naqueles terríveis anos 1940.
“Uno” foi descrito como um tango existencialista, uma amostra popular do que Jean Paul Sartre começou a produzir em Paris na mesma época. O tango pertence por direito próprio ao repertório discepoliano, um dos poucos autores do qual se pode dizer que através de um punhado de letras expressou uma visão coerente do mundo, uma coerência fundada na decepção, angústia, dor, desespero., mas coerência no final, coerência Discepoliana.
Discépolo certa vez se dedicou a explicar como seus tangos nasceram. Havia um programa na Rádio Belgrano em 1947, onde o autor contava suas angústias. Sobre "Uno" ele disse em algum momento: "Para falar sobre 'Uno', eu tenho que falar antes de mim mesmo, sobre meu estado de espírito especial naquela época. Foi estranho. Eu não sei, eu realmente não sei o que diabos havia de errado comigo. De repente, fui atingido por uma melancolia inexplicável. Melancolia canária. Eu, que geralmente tenho bom humor, estava insuportável. Eu queria lutar com todos. Com os guardas, com os motoristas de ônibus. Percebe? Com esse corpo eu queria lutar ”.
Mais tarde, ele disse que decidiu se trancar em seu quarto em casa. Cure-se com seu próprio veneno. Ele ficou preso por dez dias e naquele clima estava pensando na letra. Depois de outras considerações fiéis ao seu estilo, concluiu dizendo: “Aprendi naqueles dias de reviravolta que as pessoas seriam imensamente felizes se não pudessem ter um pressentimento. “Se eu tivesse o coração, o coração que eu dei / Se eu pudesse gostar de ontem, querer sem sentir.”
"Um" interessava a todos. Para o bom e o não tão bom. A versão de Edmundo Rivero com Héctor Stamponi é excepcional. Algo semelhante pode ser dito das versões de Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Hugo del Carril, Raúl Berón, Susana Rinaldi e Alberto Marino. O tango foi além de seu gênero. Isto é confirmado pelas interpretações de Julio Iglesias, Luis Miguel, Valeria Lynch e Lucho Gatica, para citar as mais conhecidas.
O tango pertence ao que é considerado o ciclo romântico do Discépolo. As avaliações nesses casos são mais confusas do que revelam. “Uno”, como “Martirio”, “Infamia”, “Secreto”, diferem de poemas como “Yira yira”, “Cambalache”, “Chorra”, “Justo el trinta e um” ou “Qué vachaché” pelo tom Mas a partir daí para qualificar estes últimos como realistas e os outros como românticos, há um longo caminho, uma distância enorme.
Por enquanto, basta saber que este tango, cujo título é um pronome, é de notável perfeição poética. "Uno" é um poema longo, com muitos versos. A extensão não afeta seu conteúdo. Não há uma palavra de mais nem de menos. Tudo o que precisava ser dito foi dito e dito da melhor maneira possível. As más línguas dizem que o tango narra as vicissitudes do caso de amor do autor com Tânia, sua esposa, a mulher que, a julgar pelos amigos de Discépolo, lhe impossibilitou a vida e é uma das responsáveis ​​pelos últimos infortúnios de sua vida.
Julgamentos à parte, é preciso dizer que o tango é mais uma reflexão íntima do que a história de uma história com seus heróis e vilões. “Olha-se cheio de esperança / o caminho que sonha / prometido à sua saudade / sabe que a luta é cruel / e é muito, mas luta e sangra / pela fé que e o teimoso / Rasteja entre espinhos / e na ânsia de dar o seu amor / sofre e sangra até compreender / que ficou sem coração / Preço do castigo que se dá / por um beijo que não chega / ou um amor que o enganou / Vazio de amar e chorar, tanta traição ”.
Para esses versos, todo argentino com mais de quarenta anos cantou em voz baixa, em algum momento, descendo a rua, esperando o ônibus, de volta ao amanhecer. Como gostava de dizer Atahualpa Yupanqui, o poema goza da glória do anônimo. Isso significa que alguém cantarola além do autor e às vezes sem saber quem é o autor.
Quem nunca ouviu no rádio, num disco, “Se eu tivesse o coração / o coração que dei / Se eu pudesse gostar de ontem, querendo sem sentir / É possível que nos teus olhos que gritem comigo o seu amor / Eu os fecharia com meus beijos / sem pensar que eram como aqueles / outros olhos malignos que afundaram minha vida. Vazia de amar e chorar / Quanta traição! ”.

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Rincón Luis Miguel
20 aniversario (1999 - 2019)
(Buenos Aires, Argentina)
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